Elías Jácome vive en la memoria futbolera

Escrito por el junio 18, 2018

En el centro norte de Guayaquil, entre el Cuartel Modelo de la Policía Nacional y el estadio Alberto Spencer, está la calle Elías Jácome. Nombrada así en honor al primer árbitro ecuatoriano que pitó un Mundial de Fútbol. Cuando sus hijos pasan por ahí, se detienen para recordar las anécdotas de su padre.

Ese es el caso de Juan Carlos, el mayor de sus hijos con 40 años, procura pasar seguido por el lugar junto a su familia. Para él, es un honor que el nombre de su papá se haya inmortalizado en la urbe porteña, pese a haber nacido en Junín, Manabí.

Jácome marcó un hito en la historia el 17 de junio de 1990. Ese día dirigió el partido entre España y Corea, que finalizó 3-1 a favor de los europeos, por el grupo E del la cita mundialista de Italia. Fue la primera presencia de un tricolor en una cita ecuménica.

Para el país fue una hazaña, pero tuvo más relevancia para la familia Jácome. Según cuenta Juan Carlos, él, sus dos hermanos menores y su mamá se reunieron en la habitación matrimonial de su casa para ver ese juego.

Según cuenta, su padre estuvo en Italia por cinco semanas. Durante ese tiempo, se comunicaban mediante cartas. La semana del partido, el juez llamó por teléfono para alertarlos sobre su designación para España vs. Corea.

“Ver a mi papá fue como ver a Superman en la TV, fue el protagonista de un hecho deportivo con implicación internacional”, contó Jácome, que actualmente se desempeña como el presidente de la Corporación Financiera Nacional (CFN).

Recuerda que lo vio aplomado durante los 90 minutos, se mostró sereno. “Disfrutó ese partido como ningún otro”, dijo Jácome, que recordó que ese día marcó la cúspide de la carrera ar­bitral de su padre, que se inició en el año 1972.

Él dice que debido al trabajo de su padre, su familia siempre fue mediática. Sin embargo, tras su nombramiento para dirigir en el Mundial, su casa en Los Esteros –al sur de Guayaquil– se volvió una parada obligatoria para los periodistas, que buscaban entrevistas y notas especiales.

En su estudio guarda los recuerdos de su padre. Además de los recortes de periódicos, libros y fotografías, tiene enmarcada la camiseta que vistió en ese emblemático juego, además de las tarjetas que mostró ese día.

Al ser el mayor, fue quien más disfrutó de la profesión de su papá. Conoció a futbolistas nacionales y extranjeros y viajó por todo el país. Siempre conversaban durante sus traslados, por lo que desde los 9 años ya conocía todas las reglas del fútbol.

Sin embargo, no siguió los pasos del colegiado. “Nunca nos lo inculcó. Decía que los hijos no deben seguir obligatoriamente la profesión de sus padres. Además, no quise seguirlo, porque hubiera sido competir contra su legado”.

Jácome falleció en 1999, a los 53 años. No conoció a ninguno de sus nueve nietos. Sin embargo, sus hijos tratan de inculcar en ellos las enseñanzas de ‘Papi Elías’, como lo llaman. Les muestran sus fotos y cuentan sus anécdotas y su filosofía de vida.

“Siempre nos inculcó la unión familiar y es lo que hacemos con los niños, su legado continuará y se transmitirá por quienes lo amamos”, dijo el mayor de los Jácome, viendo la foto del juez.

Recuerda a su padre como un hombre “temático”. Le gustaba andar siempre bien peinado y con ternos, que muestren su seriedad. Según él, los jueces debían mostrar que eran autoridades, incluso fuera de las canchas.

Esos eran los discursos que daba durante las charlas arbitrales que brindaba luego de su retiro. El hijo del colegiado considera que su padre fue una piedra angular en el desarrollo del arbitraje y del fútbol local.



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